Lúdicos ensueños,
llaves del deseo

Llave 2 Llave 3

Para el cerebro humano no existe la diferencia entre el sueño o la vigilia, lo imaginario o lo real; la única verdad que identifica es aquella que, sin importar su origen percibe cómo presente, la de sus procesos neuro-químicos-eléctricos. El detonador de sus sinapsis son sensoriales y cognocitivos, uno de los más poderosos es el dual, Eros-vida en contraposición con Thanatos-muerte.

Llave 1 Llave 4

Expresados en el deseo físico, que como llave es capaz de abrir el cerrojo del sendero que lo lleva a la unión corporal y psíquica en el acto sexual a trávez de su principal receptor, la piel del cuerpo humano por medio de sus zonas erogenas, exhaltado por los cincos sentidos, a saber: el gusto, olfato, oído y vista, tanto del que lo recibe cómo del que lo proporciona.

Llave 6 Llave 5

Resulta tan eficaz el impulso, a grado tal que satisfacerlo o reprimirlo lo puede llevar a los paraisos más allá del nirvana (eros); que hundirlo en los más profundos abismos del dolor (thanatos) mental o corporal, e incluso hasta la locura y en grado útimo a la muerte, la propia o la del ser objeto de su anhelo.

Llave 7